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domingo, 3 de febrero de 2013

Laberinto

Este cuento es producto del taller literario que realizamos Ralo, Santiago y una servidora, allá por el 2009.  Ralo lo contó de una manera, Santiago lo escribió de otra. Cabe aclarar que los comentarios adjuntos en una nota al pie son discusiones entre nosotros que creímos -la creación estaba a todo lo que da, que no era mucha, salta a la vista- parte indispensable de la obra.

Espero(amos, porque cuando se enteren que lo he publicado es lo menos que esperarán, en tanto espero yo, además, no ser aterrorizada por estos colegas, capaces de colocar arañas de plástico en los terrenos más insospechados como su mejor venganza), esperamos que sea de tu agrado.

Tu cómplice

domingo, 6 de enero de 2013

"Vive tu día como si fuera el último"



El siguiente es un fragmento de la carta que Santiago me escribió en año nuevo, a raíz de mi tendencia a sentirme alegre en las vísperas.

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La frase más recurrente en estos murmullos que giran en torno al año nuevo es sin duda el pensamiento "sé feliz y vive cada día como si fuera el último". La primera parte de la frase, para mí, es cuento de nunca acabar. Me he detenido hoy a pensar en el "vive cada día como si fuera el último"  y llego a creer que se ha tergiversado tanto esa expresión, al punto que me parece bastante mediocre. Vivir cada día como si fuera el último, además de contradictorio (¿Cómo habría un "cada día" si el día de hoy es el último?) me habla de un mañana sin previsión. Ya que el mañana, si lo hay -pero según la frase no lo hay- estaría regido por la misma filosofía: como si fuera el último. Creo que esa filosofía acorta la vida. No solo porque la reduce a un lapso de 24 horas, principalmente por el modo en que plantea vivirlas. Aquí entra lo personal. Pero no me negarás que las personas entienden el último día como una oportunidad para hacer todo lo que nunca se atrevieron o consiguieron hacer los días anteriores. Siendo así el último día correspondería a la última oportunidad de hacer las cosas que en días anteriores no se hicieron. La acumulación de todas ellas en un solo día supone un exceso. El último día sería un día lleno de excesos. Esta filosofía hablaría entonces de vivir día a día un día lleno de excesos.  Pero esto no se lo tienen qué repetir dos veces a la gente. En fin. Ahora vamos por la paradoja:  Si esta filosofía se repitiese día con día, de tal suerte que la primera vez que esta fue aplicada se realizaron todas las cosas que quedaron pendientes antes de ese último día, al día siguiente ya no habría cosas pendientes por realizar y, siendo también ese día un día que hay qué vivir como si fuera el último.... ¡sería un día sin nada qué hacer! ¿Empezarías algo nuevo el último día de tu vida? Supongamos que sí, que empiezas algo nuevo ese día ( y cada día que es el último día) ¿lo terminarías? supongamos que sí, ¿no querrías empezar algo nuevo ese día? supongamos que sí, que lo terminas... En suma, querrías hacerlo todo, absolutamente todo en la historia de la humanidad. Imposible hacerlo todo en un solo día. Al final del día que es el último día de tu vida te  sentirás cansado y mediocre, con tantos asuntos sin terminar... Y es así, justo esa es la sensación que pone en evidencia el verdadero significado de esa frase.

Esa frase encierra la filosofía del vivir al día. Por vivir al día estamos jodidos, ignorantes y endeudados. Al creer el día como el último día nos preocupamos por una sola cosa: sobrevivir.
Sin detenerse a mirar (¿pero cómo, qué no ves que es el último día?) que la única manera de preservarnos está en aportar nuestro conocimiento a la humanidad. De no pensar así se destina uno a desaparecer más rápido que el polvo en la tierra, con todo y su felicidad tan ambicionada.




domingo, 29 de julio de 2012

de Ego y sus rituales culinarios.

Los textos que a continuación se transcriben fueron inscritos en un grano de arroz que luego de la transcripción Ego con toda la solemnidad del mundo se comió como guarnición de una milanesa empanizada. Hoy compartimos esos textos y extrañamos aquella milanesa empanizada.

{La niña cruzó la calle sin prudencia. A Prudencia la arrollaron dos cuadras antes.}

{A un lado la luz verde del semáforo, al otro, las luces altas de un autobús. Entonces oscuridad en su féretro.}

{Lo miró, sus  manos simulaban sostener un par de caderas. Él empujaba, sus amigos reían: así era Pigmalión y estuvo loca por él.}


{Juanito, el más listo de su clase, en  un balneario de Wuhán:
-¡No mamá, nada de calzón chino!}

sábado, 21 de julio de 2012

Seis obras minimalistas de Ego

El material presentado a continuación fue encontrado en una envoltura de goma de mascar que  Ego dejó en mi escritorio por descuido.


Brujo

Desde la copa de un árbol la bruja te vio y cayó de espanto.



Miedo.

Escuchó el balazo y salió corriendo. Al doblar la esquina coincidió con la bala perdida.

La Media

Ella pensó que la media cedió con el cigarro, pero llevaba en el muslo un rasguño lascivo.




Malaventura

I

En marzo te hallé
la llama de una vela
me dio la espalda

II

Eras cigarra
y cantaste tan alto
para dejar de oír


Sirena

la orilla del mar
te robó mis suspiros
en la cornisa

sábado, 14 de julio de 2012

II Jornada Voces de cartón (9 de Julio 2012)

(fotografía a través de La Regia Cartonera)

Casa de la Cultura, Monterrey Nuevo León.

domingo, 4 de marzo de 2012

Influence map

Quiero compartiros este arrebato de ociosidad. Ya se va viendo que me faltaron muchos por colocar, si bien indirectamente va metido ahí Perec y "El gabinete de un aficionado (historia de un cuadro)". Lo curioso es que mantengo mis influencias desde la preparatoria. ¿Será bueno o malo?



¿Cuáles son las tuyas?

domingo, 5 de febrero de 2012

Acabo de descubrir que desidia es con 's' de Santiago.



 Desde que empezó el año he experimentado  desidia al momento de resolverme a hacer las cosas que tengo pensadas. Particularmente en el aspecto creativo. Creo que va de la mano - o no van a ningún lado, mejor dicho- con la escasa motivación que recibo de mis lecturas. No es que me echen porras pero por lo regular suelen fomentar mis ideas. Tampoco tienen la culpa, no me estoy diciendo que sean malos o buenos textos, sino más bien el momento en que los leo no entona. es como salir en bermudas en invierno. Algo así. Cada uno tiene su temporada para engancharse de cierta cosa. En noviembre, por ejemplo, leí "Boquitas pintadas" de Puig y ya no se trataba de solamente de leer, continuar era un asunto de vida o muerte. Recalcando que no es el autor sino la temporada, puedo decir que lo que ahora leo no me produce ese efecto. Tengo mucho de leer "La vida, instrucciones de uso" de Perec, "Cartas a los Jonquières" de Cortázar sin acercarme al gusto de la desesperación. "Obras completas" de Lezama Lima, El diario de Alfonso Reyes comprendido entre el 30 y el 36, me tumban de sueño a las primeras páginas. "Los detectives salvajes" de Bolaño, es una cosa impresionante, logra enfermarme y eso es lo que hacen las mejores novelas, sin embargo, puedo encaramarme en otro libro sin consecuencias. Ahí el problema. Hubo un libro que terminé hace poco "Cuentos de papel" de Saturnino Rodríguez, este consiguió interesarme a base de mi constante crítica a sus cuentos, que es en realidad una autocrítica, una manera de hacerme pensar en cómo y de cuántas maneras puedo contar los que me tocan. Pero fue un efecto temporal, apagado por mi desidia en cuanto cerré el libro.

Es así que busco terminar con este bucle tratando de encontrar una lectura que me venga a doc.

¿Cuál crees que sería?
 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

Toma un respiro

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