El siguiente es un fragmento de la carta que Santiago me escribió en año nuevo, a raíz de mi tendencia a sentirme alegre en las vísperas.
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La frase más recurrente en estos murmullos que giran en torno al año
nuevo es sin duda el pensamiento "sé feliz y vive cada día como si fuera
el último". La primera parte de
la frase, para mí, es cuento de nunca acabar. Me he detenido hoy a pensar en el
"vive cada día como si fuera el último" y llego a creer que se ha tergiversado tanto
esa expresión, al punto que me parece bastante mediocre. Vivir cada día como si
fuera el último, además de contradictorio (¿Cómo habría un "cada día"
si el día de hoy es el último?) me habla de un mañana sin previsión. Ya que el
mañana, si lo hay -pero según la frase no lo hay- estaría regido por la misma
filosofía: como si fuera el último. Creo que esa filosofía acorta la vida. No
solo porque la reduce a un lapso de 24 horas, principalmente por el modo en que
plantea vivirlas. Aquí entra lo personal. Pero no me negarás que las personas
entienden el último día como una oportunidad para hacer todo lo que nunca se atrevieron
o consiguieron hacer los días anteriores. Siendo así el último día correspondería
a la última oportunidad de hacer las cosas que en días anteriores no se
hicieron. La acumulación de todas ellas en un solo día supone un exceso. El último
día sería un día lleno de excesos. Esta filosofía hablaría entonces de vivir día
a día un día lleno de excesos. Pero esto
no se lo tienen qué repetir dos veces a la gente. En fin. Ahora vamos por la
paradoja: Si esta filosofía se repitiese
día con día, de tal suerte que la primera vez que esta fue aplicada se
realizaron todas las cosas que quedaron pendientes antes de ese último día, al
día siguiente ya no habría cosas pendientes por realizar y, siendo también ese
día un día que hay qué vivir como si fuera el último.... ¡sería un día sin nada
qué hacer! ¿Empezarías algo nuevo el último día de tu vida? Supongamos que sí,
que empiezas algo nuevo ese día ( y cada día que es el último día) ¿lo terminarías?
supongamos que sí, ¿no querrías empezar algo nuevo ese día? supongamos que sí,
que lo terminas... En suma, querrías hacerlo todo, absolutamente todo en la
historia de la humanidad. Imposible hacerlo todo en un solo día. Al final del día
que es el último día de tu vida te
sentirás cansado y mediocre, con tantos asuntos sin terminar... Y es así,
justo esa es la sensación que pone en evidencia el verdadero significado de esa
frase.
Esa frase encierra la filosofía del vivir al día. Por vivir al día
estamos jodidos, ignorantes y endeudados. Al creer el día como el último día
nos preocupamos por una sola cosa: sobrevivir.
Sin detenerse a mirar (¿pero cómo, qué no ves que es el último día?)
que la única manera de preservarnos está en aportar nuestro conocimiento a la
humanidad. De no pensar así se destina uno a desaparecer más rápido que el
polvo en la tierra, con todo y su felicidad tan ambicionada.