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sábado, 7 de enero de 2012

Cuba: Fase empírica



De mi estadía en Cuba poco o nada le he contado a alguien. Si quisieras obtener un relato más o menos concreto habría que recurrir al anecdotario colectivo de mis familiares y amigos. De entrada porque nadie ha soportado la exposición de mis más de mil fotografías. Fotografías de tramos de banquetas, árboles con rostro, rellanos,  flores entre las piedras, manchas enormes de detalles nimios, esas cosas que tanto me llaman la atención. En segundo término me es tan difícil contar siete días allá de forma sencilla. No lo fue y eso va desde lograr el abordaje al avión, aterrizar, salir del aeropuerto y andar una hora después del mundo y la vida que uno conoce. 

Lo curioso es que una vez aclimatado la vida sigue siendo la misma y el mundo gira igual. Todo vuelve a ser conocido. Se trata, quizá, que uno baja del avión tiempo después, metafísicamente hablando, y llega de a poco. En mi caso, ya en México, aún no regreso y eso que viene día a día es un cargamento de manías, disciplinas y otros instintos de preservación a medida que pasan los días aquí y un amigo distinto me pregunta otra vez si las cubanas son como las pintan.




martes, 3 de enero de 2012

Acerca de las opiniones

Reconozco que por mucho tiempo -Vale, desde que este blog lleva abierto- no he hecho otra cosa que mostrar mis pavadas artísticas. De ahí que las entradas sean contadas y nuestro trato glacial. De "Buen día", "mucho gusto", "¿Cómo le va?", "¿En qué trabaja?" , "Adiós". Malamente. No soporto las conversaciones así, ¡y mira dónde las vine a proyectar!

Parte de la culpa, si la hay, se debe a mi nihilismo ante mis propias opiniones. Hace diez años pude pensar que el fumar apesta, por dar un ejemplo mentolado, y hoy no sabría dar cuenta exacta de los cigarrillos que me he fumado, entre embelesado y reflexivo, ante tantas otras opiniones que he tenido antes de cambiar de parecer. Por ello, muy probablemente (ja!) las he escondido a tu vista. Ya de por sí  me habían provocado suficiente risa, tiempo después.

Pues bien, algo en mí ocurrió. Por no decirle epifanía no podré explicártelo de otra manera que no sea escribiéndote en delante con más sencillez, y eso no es otra cosa que ofrecerte mi simple persona.

En delante, estoy seguro, nos burlaremos de todo, tú y yo. De tus opiniones y de las mías pues esa burla es la manera más honesta de aceptar la vida.








 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

Toma un respiro

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