domingo 4 de marzo de 2012

Influence map

Quiero compartiros este arrebato de ociosidad. Ya se va viendo que me faltaron muchos por colocar, si bien indirectamente va metido ahí Perec y "El gabinete de un aficionado (historia de un cuadro)". Lo curioso es que mantengo mis influencias desde la preparatoria. ¿Será bueno o malo?



¿Cuáles son las tuyas?

domingo 5 de febrero de 2012

Acabo de descubrir que desidia es con 's' de Santiago.



 Desde que empezó el año he experimentado  desidia al momento de resolverme a hacer las cosas que tengo pensadas. Particularmente en el aspecto creativo. Creo que va de la mano - o no van a ningún lado, mejor dicho- con la escasa motivación que recibo de mis lecturas. No es que me echen porras pero por lo regular suelen fomentar mis ideas. Tampoco tienen la culpa, no me estoy diciendo que sean malos o buenos textos, sino más bien el momento en que los leo no entona. es como salir en bermudas en invierno. Algo así. Cada uno tiene su temporada para engancharse de cierta cosa. En noviembre, por ejemplo, leí "Boquitas pintadas" de Puig y ya no se trataba de solamente de leer, continuar era un asunto de vida o muerte. Recalcando que no es el autor sino la temporada, puedo decir que lo que ahora leo no me produce ese efecto. Tengo mucho de leer "La vida, instrucciones de uso" de Perec, "Cartas a los Jonquières" de Cortázar sin acercarme al gusto de la desesperación. "Obras completas" de Lezama Lima, El diario de Alfonso Reyes comprendido entre el 30 y el 36, me tumban de sueño a las primeras páginas. "Los detectives salvajes" de Bolaño, es una cosa impresionante, logra enfermarme y eso es lo que hacen las mejores novelas, sin embargo, puedo encaramarme en otro libro sin consecuencias. Ahí el problema. Hubo un libro que terminé hace poco "Cuentos de papel" de Saturnino Rodríguez, este consiguió interesarme a base de mi constante crítica a sus cuentos, que es en realidad una autocrítica, una manera de hacerme pensar en cómo y de cuántas maneras puedo contar los que me tocan. Pero fue un efecto temporal, apagado por mi desidia en cuanto cerré el libro.

Es así que busco terminar con este bucle tratando de encontrar una lectura que me venga a doc.

¿Cuál crees que sería?

sábado 7 de enero de 2012

Cuba: Fase empírica



De mi estadía en Cuba poco o nada le he contado a alguien. Si quisieras obtener un relato más o menos concreto habría que recurrir al anecdotario colectivo de mis familiares y amigos. De entrada porque nadie ha soportado la exposición de mis más de mil fotografías. Fotografías de tramos de banquetas, árboles con rostro, rellanos,  flores entre las piedras, manchas enormes de detalles nimios, esas cosas que tanto me llaman la atención. En segundo término me es tan difícil contar siete días allá de forma sencilla. No lo fue y eso va desde lograr el abordaje al avión, aterrizar, salir del aeropuerto y andar una hora después del mundo y la vida que uno conoce. 

Lo curioso es que una vez aclimatado la vida sigue siendo la misma y el mundo gira igual. Todo vuelve a ser conocido. Se trata, quizá, que uno baja del avión tiempo después, metafísicamente hablando, y llega de a poco. En mi caso, ya en México, aún no regreso y eso que viene día a día es un cargamento de manías, disciplinas y otros instintos de preservación a medida que pasan los días en aquí y un amigo distinto me pregunta otra vez si las cubanas son como las pintan.




martes 3 de enero de 2012

Acerca de las opiniones

Reconozco que por mucho tiempo -Vale, desde que este blog lleva abierto- no he hecho otra cosa que mostrar mis pavadas artísticas. De ahí que las entradas sean contadas y nuestro trato glacial. De "Buen día", "mucho gusto", "¿Cómo le va?", "¿En qué trabaja?" , "Adiós". Malamente. No soporto las conversaciones así, ¡y mira dónde las vine a proyectar!

Parte de la culpa, si la hay, se debe a mi nihilismo ante mis propias opiniones. Hace diez años pude pensar que el fumar apesta, por dar un ejemplo mentolado, y hoy no sabría dar cuenta exacta de los cigarrillos que me he fumado, entre embelesado y reflexivo, ante tantas otras opiniones que he tenido antes de cambiar de parecer. Por ello, muy probablemente (ja!) las he escondido a tu vista. Ya de por sí  me habían provocado suficiente risa, tiempo después.

Pues bien, algo en mí ocurrió. Por no decirle epifanía no podré explicártelo de otra manera que no sea escribiéndote en delante con más sencillez, y eso no es otra cosa que ofrecerte mi simple persona.

En delante, estoy seguro, nos burlaremos de todo, tú y yo. De tus opiniones y de las mías pues esa burla es la manera más honesta de aceptar la vida.








miércoles 14 de diciembre de 2011

Exordio Proustiano de un yo del 2006


Luego de apagar la lamparita junto a la cabecera la luz mercurial que va suvizando la momentánea oscuridad del resto de la recámara  me encuentra mal sentado y  con el libro entreabierto guardada la página con el dedo, mientras la visión trepa por tan espontáneos matices en los pliegues de la cortina y tantea el resto de la recámara en un contexto oscuridad, en función a la contienda entre luz y sombra que se estrangulan la una a la otra al paso de la brisa. 

Ya dominada la maniobra es cuando las manchas se condensan, toman formas espeluznantes o graciosas, pero vivas hasta cierto punto. Está por ejemplo, ese gorila rascando su cabeza, con el ceño opaco, disimulado vuelta hacia el cesto de ropa sucia  junto al guardarropa; Aquel otro librero agazapado al escritorio, oscuro y de contenido incierto. Al final de mi cama se extiende un tapete infraterreno que limita también con la cortina. Entre estos límites se construyen carreteras, pardos senderos de tela, montes marrón y pronto un recorrido omnipresente por las viejas calles de un fraccionamiento que marcó mi infancia.

martes 13 de diciembre de 2011

Esbozo de una instantánea



Ella sostiene siempre el celular con ademanes tendientes a disimular una plancha de balanza. Del otro lado se apelmaza alguna indecisión, a veces en forma de respuesta, otras de una aventura descabellada. Estas últimas son las que le suben la sangre hasta los pómulos, las que contraen sus mejillas e incitan a estirar el paso de una puerta entornada, transversal  y resplandeciente, como la que recibe una visita inesperada; bajo el perfil de una choza redonda de tráfico apacible, regulares y alisios, una alegre brújula que señala al contertulio, cauce de dos riadas de sombra, perturbación de un arco iris de durazno. Su mirada es custodiada con sigilo, la emoción relegada a las bolsas de los ojos, preservando así la armonía casual de su ternura inquebrantable. Los párpados se ensanchan al ámbito apacible de una reserva federal que aún se arquea incrédula y escéptica. La frente inmaculada, mas siendo agua turbia, un tibio manantial donde las nubes se empalman, se trasladan, se suceden, una que monta otra voluta y luego se adelanta, entonces se convence y se difuminan, entonces se ríe. Acomoda su cabello con el mismo rezago de timidez que tiende los hombros atrasados, que apoya más peso en su derecha y la lleva a conocernos levemente de costado. Sólo así la balanza cesa de mecerse, cuando se da cuenta que en cualquier momento estuvo la última oportunidad de hacerlo, y del otro lado el brazo posa con soltura, y la gracia es foco de embeleso, de la calma que monta también la efigie del Pegaso; donde los crepúsculos arquitectónicos, los compañeros efímeros y las amistades fraternas, la licenciatura que egresan de la facultad, quedarán en su vida en un segundo plano. 

lunes 12 de diciembre de 2011

Hallado en un podcast.

Hallado en un podcast o parodia del cuento regional contemporáneo

La más reciente campaña de expansión monopolista ha conducido a su líder al propósito vehemente de borrar del mapa los últimos vestigios de civilización antigua: los Puthos.

Asentados a las faldas del cerro de la silla, este pueblo casi extinto ha luchado por su autonomía a través de las eras. Sus orígenes se remontan al siglo XXI, entre el apogeo del impresionismo televisivo, las fraudulentas guerras contra el narcotráfico y el resurgimiento descarado de la dictadura clasista. De su patrimonio cultural se conservan en la base de conocimiento algunos tazones para servir fritura, suplemento alimenticio muy parecido a nuestros alimentos de hoy en día; Una cronología no muy exacta con los resultados de sus contiendas deportivas y algunas obras literarias de estructura rudimentaria que datan de su apogeo intelectual. De su estructura social no se conoce más allá de su jerarquía matriarcal y la exacerbada cohesión característica en el culto a su deidad, la Put-aha. Defensora de los infieles, salvaguarda de los pensamientos libidinosos, la Put-aha es la representación femenina de un pueblo celoso que se resiste al paso desesperado del mundo moderno. Continuamos, pues, con el himno a la nación, interpretado por Justin Mole Jr.