Reconozco que por mucho tiempo -Vale, desde que este blog lleva abierto- no he hecho otra cosa que mostrar mis pavadas artísticas. De ahí que las entradas sean contadas y nuestro trato glacial. De "Buen día", "mucho gusto", "¿Cómo le va?", "¿En qué trabaja?" , "Adiós". Malamente. No soporto las conversaciones así, ¡y mira dónde las vine a proyectar!
Parte de la culpa, si la hay, se debe a mi nihilismo ante mis propias opiniones. Hace diez años pude pensar que el fumar apesta, por dar un ejemplo mentolado, y hoy no sabría dar cuenta exacta de los cigarrillos que me he fumado, entre embelesado y reflexivo, ante tantas otras opiniones que he tenido antes de cambiar de parecer. Por ello, muy probablemente (ja!) las he escondido a tu vista. Ya de por sí me habían provocado suficiente risa, tiempo después.
Pues bien, algo en mí ocurrió. Por no decirle epifanía no podré explicártelo de otra manera que no sea escribiéndote en delante con más sencillez, y eso no es otra cosa que ofrecerte mi simple persona.
En delante, estoy seguro, nos burlaremos de todo, tú y yo. De tus opiniones y de las mías pues esa burla es la manera más honesta de aceptar la vida.