{La niña cruzó la calle sin prudencia. A Prudencia la arrollaron dos cuadras antes.}
{A un lado la luz verde del semáforo, al otro, las luces altas de un autobús. Entonces oscuridad en su féretro.}
{Lo miró, sus manos simulaban sostener un par de caderas. Él empujaba, sus amigos reían: así era Pigmalión y estuvo loca por él.}
{Juanito, el más listo de su clase, en un balneario de
Wuhán:
-¡No mamá, nada de calzón chino!}







Hola, Santi, soy la vecina del blog de al lado. Te envié un mail a la dirección que dejaste pero no sé si te llegó. Me has dejado intrigada con lo de comentar el primer capítulo de mi novela...
ResponderEliminarVanessa
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