-¿Las volteo a ver, amor?
-Ah...
-Pero bien mirado no las veo por ellas, sino por la categoría que aparentemente ostentan. Las miro por el maquillaje; A esa, por las luces de su cinto bajo la cadera que es como cualquier otra cadera que en nada se compara con la tuya.
-(Gina halagada)
-Óyelas...fascinadas por un libro-agenda con espacio para sus notas y pluma de franbuesa. Óyela reír a la más delgada, parace un gato pisado eternamente. En fin. Te miro a tí y a tu manera de confabularte contra la belleza.
-(Gina no sabe si golpearlo o sonrojarse)
-Tú te obstinas en ser una pendeja, ellas lo hacen inconcientemente.