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Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
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sábado, 9 de febrero de 2013

Presentación apócrifa de la obra "El temor a la monarca" II

La mueca de Santiago expresa amargura. Su mirada se clava en mi brazo, una vez me dijo que era demasiado blanco para ser cierto. A lo mejor mi tez le permite concentrarse mejor, porque esa mirada anda en otras profundidades, recuenta minuciosamente su día, dándole vueltas al momento en que su mueca era otra, una sonrisa que en su cara solo quiere decir "¡lo tengo!". Pero no, no lo tiene. Trata de recordar el cuento que creyó lo iba a esperar hasta el momento en que pudiera llegar a su escritorio para transcribirlo. No es la primera vez que pasa, ni la última, sin importar cuantas libretas acumule y cargue consigo. De alguna manera,  me reconforta. Cada cuento olvidado me da la oportunidad de recibir esa mirada.

En fin.

Por si acaso la primera parte de nuestra presentación apócrifa del libro te quitaba el sueño, adjunto la segunda parte, en donde se narra la conclusión de la tan sin igual aventura, ya en el transcurso comprendido entre miguel alemán y el centro de monterrey. Esperamos que resulte de tu agrado, que, si se me permite ser jactanciosa, esta presentación es en mi opinión uno de los mejores trabajos que hemos hecho juntos.

Vale.

Ego.

domingo, 3 de febrero de 2013

Presentación apócrifa de la obra "El temor a la monarca" I


-No hace falta nota introductoria.
-¡Ego, por dios!
-Bien.

 Adjuntamos la primera parte de la crónica de las aventuras acontecidas en un autobús, durante la presentación del libro "El temor a la monarca". Te sugerimos hacer caso omiso a toda seriedad. Esto lo aclaramos debido al descontento familiar con que fue recibida esta crónica en sus primeras presentaciones. No faltó un solo pariente ofendido al no ser invitado, alguna llamada de amarga felicitación por la presentación de un libro que en realidad, como dice Santiago, continúa en fase beta. Aclarado este punto, ya encaminado el ratón, solo nos queda desearte buen viaje.

-¿Buen viaje?
-Sí, ya sabes, por la lectura, el autobús, todo eso...
-Si tú dices...

Laberinto

Este cuento es producto del taller literario que realizamos Ralo, Santiago y una servidora, allá por el 2009.  Ralo lo contó de una manera, Santiago lo escribió de otra. Cabe aclarar que los comentarios adjuntos en una nota al pie son discusiones entre nosotros que creímos -la creación estaba a todo lo que da, que no era mucha, salta a la vista- parte indispensable de la obra.

Espero(amos, porque cuando se enteren que lo he publicado es lo menos que esperarán, en tanto espero yo, además, no ser aterrorizada por estos colegas, capaces de colocar arañas de plástico en los terrenos más insospechados como su mejor venganza), esperamos que sea de tu agrado.

Tu cómplice

sábado, 21 de julio de 2012

Seis obras minimalistas de Ego

El material presentado a continuación fue encontrado en una envoltura de goma de mascar que  Ego dejó en mi escritorio por descuido.


Brujo

Desde la copa de un árbol la bruja te vio y cayó de espanto.



Miedo.

Escuchó el balazo y salió corriendo. Al doblar la esquina coincidió con la bala perdida.

La Media

Ella pensó que la media cedió con el cigarro, pero llevaba en el muslo un rasguño lascivo.




Malaventura

I

En marzo te hallé
la llama de una vela
me dio la espalda

II

Eras cigarra
y cantaste tan alto
para dejar de oír


Sirena

la orilla del mar
te robó mis suspiros
en la cornisa

jueves, 8 de diciembre de 2011

de Tulio y la primera clase o "Reflexiones de cigarro I"


Dos meses y corriendo van que no he cortado mi cabello. Nunca he boleado estos zapatos y mi chaqueta de cuero se ha rasgado por la propia aspereza de su falta de lavado. Fumo un cigarrillo a las ocho de la mañana. Este fresco por sí solo me hace mal. Pero  importa un pito. La chica que me mira siempre pasa ahora a la cafetería y una vez más su mirada se desvía a un punto opuesto a la mía, dedicándole toda la seriedad posible mientras se aleja. Me pasa por la cabeza un sentido de culpa, me encontró fumando. ¿Y qué? Hace tiempo que me encuentro así, podría decirse independiente.  No tengo chica ni ánimos -o el suficiente coraje- para salir a buscar otra. En lugar de ello he acumulado inconcebibles sumas de dinero a partir de lo que no gasto en restaurantes, salas de cine, regalos de aniversario y tarjetas telefónicas. Una cajetilla de cigarros, refresco, algún libro y pocas vanas excentricidades son todo lo que necesito para estar en orden.
El tiempo, ese sigue siendo corto y voraz. Se me escapa tras pequeñas cosas, sin ir más lejos, dándome razones por las cuales la chica que ahora pasa de regreso, con su cabello ondeando como si yo no existiera -me parece que precisamente porque existo la prisa de sus pasos lo hace bambolear- no puede ser para mí. Hay muchas, y todas me dan para torturarme de lo lindo. Es así que contemplo los días pasar en una serie de líos y depresiones que son solamente mías. Y esa posible tristeza es el oscuro gusto de sentirse con uno mismo. Es ese mismo el verdadero encuentro entre el escritor y su obra.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre el hipo

Puede llegar a medio vaso con agua, en plena junta corporativa sobre la estandarización de los procesos de implementación de mejoras o al encogernos sobre la rodilla para atarnos la agujeta, le da igual, ciertamente, en qué momento nos encuentre hic!, llega y nos empuja, nos saca del café con leche al sumergirnos la nariz, nos lanza el cigarro de la boca para obligarnos a prestarle atención, esperando el próximo coscorrón imprevisible. Quizá se haya ido o nos espere a la otra vuelta, la sensación de su presencia persevera en la boca del estómago, un peso tanto más grande que la concentración que nos abruma. Todos sabemos, creemos saber cómo ponerele fin al asunto. Nos han contado tantas maneras, nos vienen otras muchas a la mente porque pensamos conocerlo. Apretamos los puños. Impotentes. El problema no es él, no siempre el mismo, tenemos la certeza de que otro vendrá en su lugar. Lo cierto es que te lo cuento mientras espero su regreso.

 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

Toma un respiro

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