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domingo, 6 de enero de 2013

"Vive tu día como si fuera el último"



El siguiente es un fragmento de la carta que Santiago me escribió en año nuevo, a raíz de mi tendencia a sentirme alegre en las vísperas.

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La frase más recurrente en estos murmullos que giran en torno al año nuevo es sin duda el pensamiento "sé feliz y vive cada día como si fuera el último". La primera parte de la frase, para mí, es cuento de nunca acabar. Me he detenido hoy a pensar en el "vive cada día como si fuera el último"  y llego a creer que se ha tergiversado tanto esa expresión, al punto que me parece bastante mediocre. Vivir cada día como si fuera el último, además de contradictorio (¿Cómo habría un "cada día" si el día de hoy es el último?) me habla de un mañana sin previsión. Ya que el mañana, si lo hay -pero según la frase no lo hay- estaría regido por la misma filosofía: como si fuera el último. Creo que esa filosofía acorta la vida. No solo porque la reduce a un lapso de 24 horas, principalmente por el modo en que plantea vivirlas. Aquí entra lo personal. Pero no me negarás que las personas entienden el último día como una oportunidad para hacer todo lo que nunca se atrevieron o consiguieron hacer los días anteriores. Siendo así el último día correspondería a la última oportunidad de hacer las cosas que en días anteriores no se hicieron. La acumulación de todas ellas en un solo día supone un exceso. El último día sería un día lleno de excesos. Esta filosofía hablaría entonces de vivir día a día un día lleno de excesos.  Pero esto no se lo tienen qué repetir dos veces a la gente. En fin. Ahora vamos por la paradoja:  Si esta filosofía se repitiese día con día, de tal suerte que la primera vez que esta fue aplicada se realizaron todas las cosas que quedaron pendientes antes de ese último día, al día siguiente ya no habría cosas pendientes por realizar y, siendo también ese día un día que hay qué vivir como si fuera el último.... ¡sería un día sin nada qué hacer! ¿Empezarías algo nuevo el último día de tu vida? Supongamos que sí, que empiezas algo nuevo ese día ( y cada día que es el último día) ¿lo terminarías? supongamos que sí, ¿no querrías empezar algo nuevo ese día? supongamos que sí, que lo terminas... En suma, querrías hacerlo todo, absolutamente todo en la historia de la humanidad. Imposible hacerlo todo en un solo día. Al final del día que es el último día de tu vida te  sentirás cansado y mediocre, con tantos asuntos sin terminar... Y es así, justo esa es la sensación que pone en evidencia el verdadero significado de esa frase.

Esa frase encierra la filosofía del vivir al día. Por vivir al día estamos jodidos, ignorantes y endeudados. Al creer el día como el último día nos preocupamos por una sola cosa: sobrevivir.
Sin detenerse a mirar (¿pero cómo, qué no ves que es el último día?) que la única manera de preservarnos está en aportar nuestro conocimiento a la humanidad. De no pensar así se destina uno a desaparecer más rápido que el polvo en la tierra, con todo y su felicidad tan ambicionada.




 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

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