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lunes, 12 de diciembre de 2011

Hallado en un podcast.

Hallado en un podcast o parodia del cuento regional contemporáneo

La más reciente campaña de expansión monopolista ha conducido a su líder al propósito vehemente de borrar del mapa los últimos vestigios de civilización antigua: los Puthos.

Asentados a las faldas del cerro de la silla, este pueblo casi extinto ha luchado por su autonomía a través de las eras. Sus orígenes se remontan al siglo XXI, entre el apogeo del impresionismo televisivo, las fraudulentas guerras contra el narcotráfico y el resurgimiento descarado de la dictadura clasista. De su patrimonio cultural se conservan en la base de conocimiento algunos tazones para servir fritura, suplemento alimenticio muy parecido a nuestros alimentos de hoy en día; Una cronología no muy exacta con los resultados de sus contiendas deportivas y algunas obras literarias de estructura rudimentaria que datan de su apogeo intelectual. De su estructura social no se conoce más allá de su jerarquía matriarcal y la exacerbada cohesión característica en el culto a su deidad, la Put-aha. Defensora de los infieles, salvaguarda de los pensamientos libidinosos, la Put-aha es la representación femenina de un pueblo celoso que se resiste al paso desesperado del mundo moderno. Continuamos, pues, con el himno a la nación, interpretado por Justin Mole Jr.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Galería de García Monterrey

Sueño de una luna de veranomensje para EgoNo querías la casa sino el camino.Cinco semanas sin agualos equilibristasGalaxia de sal
Homenaje al Quijote en mi patioMacro IMacro IIMacro IIIBajan!logoblog

La galería de garcía monterrey en Flickr.
Se trata básicamente de plasmar mi visión del mundo en las dimensiones de un clic. Muy soberbio sería decir que los pixeles, el zoom, el género no dan abasto a mi cosmovisión. Y torpe. A veces una palabra, un gesto que la articule a medias lo dan por bien servido. Popó. Esa sería palabra.

jueves, 8 de diciembre de 2011

de Tulio y la primera clase o "Reflexiones de cigarro I"


Dos meses y corriendo van que no he cortado mi cabello. Nunca he boleado estos zapatos y mi chaqueta de cuero se ha rasgado por la propia aspereza de su falta de lavado. Fumo un cigarrillo a las ocho de la mañana. Este fresco por sí solo me hace mal. Pero  importa un pito. La chica que me mira siempre pasa ahora a la cafetería y una vez más su mirada se desvía a un punto opuesto a la mía, dedicándole toda la seriedad posible mientras se aleja. Me pasa por la cabeza un sentido de culpa, me encontró fumando. ¿Y qué? Hace tiempo que me encuentro así, podría decirse independiente.  No tengo chica ni ánimos -o el suficiente coraje- para salir a buscar otra. En lugar de ello he acumulado inconcebibles sumas de dinero a partir de lo que no gasto en restaurantes, salas de cine, regalos de aniversario y tarjetas telefónicas. Una cajetilla de cigarros, refresco, algún libro y pocas vanas excentricidades son todo lo que necesito para estar en orden.
El tiempo, ese sigue siendo corto y voraz. Se me escapa tras pequeñas cosas, sin ir más lejos, dándome razones por las cuales la chica que ahora pasa de regreso, con su cabello ondeando como si yo no existiera -me parece que precisamente porque existo la prisa de sus pasos lo hace bambolear- no puede ser para mí. Hay muchas, y todas me dan para torturarme de lo lindo. Es así que contemplo los días pasar en una serie de líos y depresiones que son solamente mías. Y esa posible tristeza es el oscuro gusto de sentirse con uno mismo. Es ese mismo el verdadero encuentro entre el escritor y su obra.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Mis intentos fotográficos

Afuera el cielo me impide sacarle las estrellas. Son 16 grados de una noche que me atrapa con resfrío y es así que la falta de creatividad (bastante recurrente en las paredes de mi cuarto que me abofetean con el reflejo de un foco de cien watts) soplada en mi pañuelo me da oportunidad de organizar mis fotografías. Soy nuevo en este arte. No pretendo ser el mejor. Leíste bien, no el mejor y sin embargo quiero que cada toma resulte bien hecha. Esto es, que quede de la manera que la concebí. ¿Te fijas qué paradoja? Bien, de momento mis creaciones van muy agarradas a la teoría, al lomo de la academia. Aún así, he creado este espacio para compartirlas contigo:



en flickr

Espero sean de tu agrado y tanto mejor si no, mientras puedas regalarme tu opinión.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre el hipo

Puede llegar a medio vaso con agua, en plena junta corporativa sobre la estandarización de los procesos de implementación de mejoras o al encogernos sobre la rodilla para atarnos la agujeta, le da igual, ciertamente, en qué momento nos encuentre hic!, llega y nos empuja, nos saca del café con leche al sumergirnos la nariz, nos lanza el cigarro de la boca para obligarnos a prestarle atención, esperando el próximo coscorrón imprevisible. Quizá se haya ido o nos espere a la otra vuelta, la sensación de su presencia persevera en la boca del estómago, un peso tanto más grande que la concentración que nos abruma. Todos sabemos, creemos saber cómo ponerele fin al asunto. Nos han contado tantas maneras, nos vienen otras muchas a la mente porque pensamos conocerlo. Apretamos los puños. Impotentes. El problema no es él, no siempre el mismo, tenemos la certeza de que otro vendrá en su lugar. Lo cierto es que te lo cuento mientras espero su regreso.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tuliada

-¿Las volteo a ver, amor?
-Ah...
-Pero bien mirado no las veo por ellas, sino por la categoría que aparentemente ostentan. Las miro por el maquillaje; A esa, por las luces de su cinto bajo la cadera que es como cualquier otra cadera que en nada se compara con la tuya.
-(Gina halagada)
-Óyelas...fascinadas por un libro-agenda con espacio para sus notas y pluma de franbuesa. Óyela reír a la más delgada, parace un gato pisado eternamente. En fin. Te miro a tí y a tu manera de confabularte contra la belleza.
-(Gina no sabe si golpearlo o sonrojarse)
-Tú te obstinas en ser una pendeja, ellas lo hacen inconcientemente.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Entre damas inglesas.

 

-Te urge una reina.
-Lo que me urge es escribir poesía. Lo siento. No soy un poeta, Margarita. Y lo peor es que declararlo me pone entre los poetas que se dicen lo mismo y ni siquiera a esos les llego a los talones.
-Ya te tengo. Acuérdate de aquellos aforismos: quien huye de su propia huida, ése es el poeta.
-¿Dónde había oído eso antes?
-Debiste verlo en el libro de Gloria Gómez Guzmán.
-¿Cuál? Oh, ya recuerdo.
-Qué memoria.
-No pienso moverlas; solo leo poesía antes de acostarme y de Neruda, Vallejo, Darío, Sabines, Baudelaire, Benedetti…Aunque me obligues, vaya, en menos de dos movimientos.
-Sor Juana.
-Canija. No paso - por favor pasa-, no paso de esa superficie poética. Los leo repetidamente, como cuando me da por escuchar cientos de veces seguidas el mismo track. Toma, pues ya qué.
-Coróname.
-Parece que estoy siguiendo tu juego. Es un juego absurdo.
-Cuando no ganas.
-Las combinaciones son pocas en un juego como éste.
-Tantas como te permita tu falta de creatividad.
-Le pegaste. En materia de poesía también pienso que todo ya se ha inventado, además mi sentir está muy viciado con el sacro amor holliwoodense. Para nada soy un poeta si pienso así, lo digo como laico cuentista.
-Apenas eres un lacónico bohemio con tendencias a la autocompasión y el esparcimiento lírico.
-Bucólico, si quieres, por hallarme tan cómodamente en este rancho.
-Mueve…
-Realmente me queda un movimiento útil. Sabes, precisamente siento lo mismo al hacer un poema. Me asalta en cada verso que escribo la imagen de un barco hundiéndose lentamente, en el que encuentro que cada verso que escribo es un intento por sacar el agua, sin esperanza de sacarlo a flote. Pero de un momento a otro acabo por ahogarme. Bien, una reina más es una ficha menos.
 -Tú habla. No pasará en el tablero algo que no sepas. Prolonga el juego y con ello tu dignidad  o entrégalo cobardemente. Las fichas agazapadas a los extremos son un reflejo de tu idiosincrasia.
-Algo muy parecido ocurre con la entrega. Entregar un poema dedicado me viene como entregar un trozo manifiesto de uno mismo. ¿Qué tal?
-Un movimiento inteligente. Cobarde, pero inteligente. Claro que es así, como casi todo gesto artístico. Supongo que le estarás dando otro sentido. ¡Ah, verdad!
-¡Acechadora! Sí, lo digo con cierto pesar. Lo que he entregado hasta ahora pasa a ser el frágil gesto de un alma que hace méritos para recibir un puntapié. Este puntapié no sólo de carácter físico, sino también sentimental, hasta moral, ¿por qué no? A los otros ojos, el poema pasa a ser una tentativa de ganarse patéticamente su  agrado.
-Apelar a los sentimientos  cuando no se tiene el valor de pedir las cosas en lenguaje corriente. Muy bien pero ahora estás expuesto.
-Fue lo mejor que se me pudo ocurrir; Supongo que quien lo recibe se da por ofendido por ese instinto de supervivencia, ante la amenaza de ese poeta que trata de doblegarla (ya estoy hablando de mujeres) exponiendo su propia debilidad.
-Qué tontería. ¿Es que no quieres perder? Esto puede durar para siempre; Es triste pero cierto. Como si hacer un poema fuera cosa sencilla. Si existe algo de cobardía se justifica si el producto llega a ser un buen poema.
-Volvemos a lo mismo.
-Es cierto. Y la verdad es que no se justifica. A nadie le gustan los peleles. Es bueno que luches, liebre acorralada.
-Tan acorralado estoy que casi llego a la corona y tus dos reinas hasta ahora no han sido de provecho. Te va a pasar lo que a España.
-¿Qué?
-Bueno, España es un amigo mío que…En fin. Un poeta casi siempre es un pelele, aunque sea de clóset. Son los falsos poetas quienes han viciado ese romance poético que los poetas jamás pidieron.
-Ahora resulta. De todas maneras la poesía ha muerto.
-No ha muerto, una ficha menos, pero el juego no se acaba como tus ideas. Las personas han tratado de erradicarla de sus días, hoy en día están vacunadas contra los poetas. Dos fichas menos pero…
-Te quedaban tres.
-Intentaba cansarte.
-Como los poetas.

-Como los poetas.



 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

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