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martes, 2 de marzo de 2010

Podcast el Próximo Viernes


Acerca del podcast. Suspendido por causas de fuerza mayor. Reaparecerá SIN falta el proximo viernes 5 de marzo. Esta situación me trae a la mente una palabra: backup. Gracias, Ralo, por el rescate.

lunes, 1 de marzo de 2010

Libro: El temor a la monarca



"Un libro difícil de masticar"
El autor se regodea al recibir su primer libro de cuentos.

Aquí os dejo rastro de la primer presentación que se le dio a la obra.

Pesentación apócrifa

García Monterrey y Saint Cónery se metieron en un autobús para presentar como nunca antes se ha presentado un libro (de Santiago) en el mundo, la entonces reciente obra titulada "el temor a la monarca"; sin saber realmente lo que les acontecería. Déscubre  la suerte de estos dos compañeros  en la transcripción literaria del evento.

sábado, 27 de febrero de 2010

Bosquejo para el cuento Laberinto, de Ralo.


Este fue el laberinto que grabé en un plato desechable para nuestro amigo Ralo y su desvencijado cuento.

viernes, 19 de febrero de 2010

El personaje de la semana

Jokara.

Que te puedo decir, el nombre fue un homenaje a los héroes que marcaron mi adolescencia con sus juegos de aventuras rpg. Los antropológicamente fantasiosos eran mis preferidos. Chrono Trigger es el mejor juego que he jugado en la vida. En fin, los personajes de quienes te hablo son:


Indiana JOnes, linK, lARA croft.

Lo sé, pareciera un gamer muy pop. Desde que lo digo así, gamer...

Pero ya entrados en materia, Jokara también fue recobrar, de una forma nostálgica, la historia que me hizo escritor (recordad que la primera palabra que dijiste pudo ser padre, o popo o bua buá). Era una fantasía con dragones,castillos armería medieval y toda la cosa. En este universo nació Daún, un pobre infeliz que conocí cuando construía, sin descanso, una biblioteca encantada donde ejemplares de autores también inventados, de nombres sospechosamente inpronunciables,  saltaban en la cara menos precavida. Este chico se coló una noche siguiendo una lagartija hasta mi lecho, que no era otra cosa que dos sillas de ébano mal alineadas y muy separadas una de la otra, tanto que este chico no se percató de mi cuerpo al querer atravesarlas, mandandome al duro despertar del piso. Nunca se supo más de la lagartija. Daún la buscó durante toda su infancia y es que el chico era idiota, inquisitivo pero idiota. La últimavez que nos vimos, harto yo de aquel reino de monadas e inconsistencias, era ya un muchacho, igual de enclenque, y tan bobo que entraba ese mismo momento a la academia militar de su triste reino con ilusiones de aprender el sacro oficio del soldado. Intuía donde iba a terminar.

Pasaron cuatro años más para que esa nostalgia traicionera me inclinara a hojear el cuaderno de las adolescencias, bajo la excusa de impregnarme de las experiencias juveniles. Sueno como un viejo, pero mi nostalgia lleva esa voz. Fue como me enteré que Jokara era tataranieto de Daún, que, como lo suponía, Daún llegó a sobresalir en ese reino, convirtiéndose en el más grande domadragón de su era, el dragón del sol que tanto anduve buscando en su tiempo. Era el dragón lo que le quemaba las entrañas, donde yo diagnostiqué gastritis. Me pregunto cuánta leche de magnesia se requerirá para matar un mal de esos, pero en bueno, este dragón insoportable encarnaba en sus decendientes, según una vieja leyenda no incluida aquí por su inutilidad para explicar que Jokara, al igual que yo, ignoraba también el porqué del ritual anual, el festival de la ya constituida Bendebión. Y a decir verdad ni le interesaba, tan metido como estaba en la caza de los últimos domadragones que, para su incredulidad, llegaron a Bendebión para frustrar el ritual e, inquisitivo como su tatarabuelo, aventurero como su nombre, fue, sin pensarlo, en pos de ellos.

lunes, 8 de febrero de 2010

Decálogo del cuentista

Decálogo del cuentista de Margarita “Ego” Saint Cónery.

I.       Dicen: Después de la tempestad viene la calma. Escribe un cuento antes de la tempestad pero después de la calma. Pensarás que para ello careces de experiencia. La experiencia propia es sólo una cara de ese hipotetico paralelepípedo definido muchas veces por causas diferentes a las nuestras, pero tan conocidas e inventadas como nuestro propio paralelogramo.

II.      Evita escribir mecánicamente. No así, el escribir al vilo de una situación interesante. La memoria necesita referencias, entrevista, pues, al entorno y sigue la moda de los noticiosos, presenta el reporte sin acudir a las referencias, acaso alguna cita breve, escandalosa e irónica, fuera de lugar.

III.     Piensa en el cuento como una vivienda casualmente abandonada, en la cual has entrado por vez primera, de noche, y te has tropezado con la figura de ese inquilino fantasmagorico que es el sofá cubierto por la sábana. Si bien te convence el sofá propuesto por tu cordura, no te has de sentir del todo seguro, porque sigue siendo desconocido por los otros sentidos. La estructura, para un cuento, es como aquel sofá. El escritor funge entonces como decorador (un tanto tétrico en este caso) de interiores.

IV.      El paisajismo, el surrealismo, extremos pictóricos, escenarios que enriquecen o empobrecen la narración. El escenario es producto descuidado y directo del ambiente, el cual está dado por la sórdida percepción de los personajes, atrapada a su vez por el narrador,  animoso guía túristico, barman alebrestado, entre otras cosas. Prestales atención. Espíalos en la ducha.

V.       Si se entiende por reflejo la proyección etérea de un cuerpo, entidad o individuo, el escritor es el reflejo de cada uno de sus personajes y de todos sus cuentos: Un personaje debe ser como un zapato roto. No es importante precisar esa rotura, para andar nos basta saber que sigue siendo un común, corriente e imperfecto zapato. Importa la certeza de calzarlo sólo con los pies, y aunque asome los dedos no se salgan: El cuento calza al personaje, la narración hace andar el cuento. ¿Qué sabe el zapato de los pies que lo calzan? (Acaso que apestan) Estudia, ahonda tú mismo en la fisonomía del cuento y dale al zapato la forma que le compete, ¡Afloja la chancla!

VI.      Nunca pidas sugerencias para un cuento sin terminar. Donde termina la realidad empieza la opinión ajena. Mientras más importante y cierta te resulte la opinión, desdeñala, porque el cuento puede llegar a desinteresarte (Aunque es el cuento quien se desinteresa por ti). Así pues, la única impresión importante es la de nuestros personajes. (para quien no entendió, también debe desdeñarse)

VII.     Realidad y certeza dejan de ser hermanas  cuando no son hijas de una misma narración. En un cuento mecánico son primas terceras y tocayas. Con regularidad una de ellas es puta y la otra presenta tendencias matricidas. El cuento deja de ser correcto en cuanto trata de ser veraz.  No te equivocas cuando simula veracidad.

VIII.    La poesía no es sólo métrica, es una actitud. La retórica es una mentalidad; la dialéctica, sentimiento. Emplea debidamente el argot. Sé consciente: No existen los antónimos, ni los sinónimos. Ignorar al diccionario resulta en pura fonética, meros bramidos de una perra en celo, muda y casta.

IX.      Leer es cargar la cartuchera. No te quedes como el niño que va a la escuela, según el célebre maestro, sin fusil y sin parque. Aún en la guerra, no se deja de aprender. Dispara en contra de quien te lo impida. Cuidado con el parricidio, la más común/deliciosa de las tentaciones.
  


X.      Oblígate a creer este decálogo para aceptar impúdicamente el cuento malogrado. Regocíjate con El cuento, jáctate en silencio, apaga la luz, limpia y recoge todo al salir. 



domingo, 7 de febrero de 2010

A los cuentistas

Seis aforismos de García Monterrey

  • Todo buen cuento es un logro inesperado.
  • La misantropía es un deber ineludible, es el amor más sincero al prójimo. Porque hay un querer en el desdén, que no es otra cosa que la voluntad creativa. El cuento es, entonces, la reconciliación más oportuna.
  • No se escribe para agradar a los amigos, ni se hace amigos de los lectores. Ni unos ni otros existen. Pretende el agrado del éxito, esa entidad inescrutable, exigente, desdeñosa y desesperanzadoramente conquistable.
  • El plagio sólo existe para los pretenciosos. A veces tal término es empleado para renegar una simple tentativa de búsqueda del estilo propio, fanfarronería didáctica en la cual muchos insufribles se estancan: ¡Somos tan originales como la humanidad misma, que, dicho sea de paso, nos hemos inventado!.
  • La estructura del cuento sobrevive a la narración como nuestra osamenta a los paleontólogos. Conviene, pues, hacerse de una buena osamenta literaria. Dicen que algunos lo han logrado leyendo mucho calcio…
  • Nada peor que un cuento mecánico. Bueno, sí: El autor que lo ostenta…

sábado, 6 de febrero de 2010

Colaboradores

Margarita Saint Cónery

Hoy tengo algo que decir acerca de mi mano derecha: Tiene cinco dedos, es delgada, raquítica y pálida, algo reseca ahora que acontecen los vendavales típicos de nuestro invierno. Hasta aquí sería como tantas otras manos derechas si no fuera porque las únicas manos que se le parecen son las de ella misma; porque no estoy hablando en un sentido literal, no cuando sus ojos verdes me miran enmarcados en una escandinava expresión de absoluto extrañamiento.

Mi mano derecha se llama Margarita, es una chica que siempre está conmigo a pesar de vivir muy lejos de mí, en algún lugar de Suecia; en esas circunstancias ella es una presencia con las cualidades vitalicias intrínsecas en cualquier extremidad; otras veces se manifiesta en forma de regaño o recordatorio feroz. Para mi fortuna, ocasionalmente me visita. Cuando ella llega todo se ordena, la casualidad se peina con mousse y golpea la puerta a una hora fija; las notas, otrora traspapeladas y dispersas en el estudio (que no es otra cosa que un gabinete atiborrado de libros y cuadernos cubiertos de polvo al descubierto) se dejan hallar, al alcance de mi mano, es decir, de ella que sin saber buscar las encuentra y sin ser escritora (según) las vuelve a veces una idea concreta, les da un nuevo propósito. No es escritora, siendo franco no sé a qué se dedica, tal vez es ociosa pero no hay algo que no pueda hacer, eso es lo que dice y es verdad, todo lo que se propone lo realiza movida por ese ego voraz que se alimenta de sus logros. Por eso la apodo así: Ego. Y al parecer le gusta el apodo. Ego…Despierta en ella más emociones y respuestas que su nombre de pila. Ego, le susurro cuando, perplejo, la veo tomar el violín y sacar una canción de oído. Ella me sonríe desde la música, no desde su faz enteramente perturbada por la irrupción, me corresponde a través de sus satisfactorias y melódicas florituras; Ego, después de haberle demostrado teóricamente que no todos los árboles fueron hechos para treparse. Tras esto es lanzado con fuerza, cerca de mi cabeza, el fruto en cuestión. Ego. La he llamado muchas veces así, de forma indeterminada, de esa manera me lo digo también, en mis adentros llevamos el mismo nombre, ése nexo nos une homogéneamente, me hace parte de ella: Su mano derecha.


 

Agradecimientos

Quiero agradecer en este espacio a todos los colaboradores que han hecho posible la continuidad de este blog: A Celia León por realizar la portada de las últimas entregas de "El lado de Escila", a Echi por compartirme su gusto por la fotografía y a Ego, por procurar que no falte la coca-cola en el refrigerador.

Y también a ti, lector, compañero, confidente y escucha, que nuestra complicidad no termine antes del fin del mundo.

Toma un respiro

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